jueves, 2 de abril de 2009

Homenaje a Emilio Llueca




Mañana viernes 3 de abril de 2009, se celebra un pleno extraordinario en el Ayuntamiento de Sagunto para nombrar a mi tío Emilio, Hijo adoptivo de Sagunto, ya que como todo el mundo sabe él nació en Quartell. He conocido muy pocas personas con su capacidad de trabajo y ninguna que amase tanto a su pueblo, Sagunto. Es su pueblo porque lo sentía así y porque es el propio pueblo, el que lo ha acabando reconociendo y adoptando con todos los honores. Debemos recordar que poco después de su fallecimiento, por unanimidad de todas las fuerzas políticas municipales (aunque parezca mentira en este pueblo, donde los distintos partidos no se ponen de acuerdo casi nunca en casi nada), fue inaugurado un puente con su nombre. Él lo consiguió. Puso de acuerdo a todos y fue para otorgarle a perpetuidad un derecho que él se ganó a pulso. Nadie merece como él, el homenaje que se le brindará mañana, y seguro que desde el cielo lo agradecerá y se sentirá orgulloso, como siempre de su pueblo.
Es un ejemplo de saguntino patriota y leal que jamás renegó de sus orígenes como lo demuestra el hecho de que fue cronista de distintos pueblos de los valles donde también le quieren mucho.

martes, 9 de diciembre de 2008

jueves, 27 de noviembre de 2008

Carta a Neill

Sagunto, 27 de Noviembre de 2008.

Estimado Neill, fue una sorpresa recibir noticias tuyas después de tanto tiempo. Como sé que andas un poco fastidiado, contestaré a tu pregunta directamente. La gran mentira. Pocas cosas han cambiado en este tiempo pues, amigo Neill. Si el culpable de las mentiras de tu tiempo era el “nivel moral inasequible” de acuerdo al cual te educaron a ti y a tus coetáneos, ¿cómo explicas, que casi medio siglo después de publicar tu libro, cuando la mayoría de barreras morales y sociales que te obsesionaban han caído, la mentira sigue siendo característica de las personas? Nuestros jóvenes reciben una educación más abierta y libre, de lo que era común en tus días, incluso en las familias creyentes (que muy a pesar tuyo aún son mayoría, aunque bien es cierto que hoy en día no es asignatura obligatoria) se apuesta por una enseñanza de la religión con matices, dónde la Biblia, es el conducto por el cual el hombre, explica la obra y la palabra de Dios y no se “obliga” a creer a pie juntillas, cada texto que allí encontramos como antes ocurría, y, por supuesto, la amplitud de miras que es muy, muy corriente en mi generación, permite a los niños crecer en paz y sin el miedo provocado por el día del juicio final, el infierno, etc…

Quizás, siendo justo, puedo advertir y reconocer en este cambio que te he comentado, cierta influencia de tus ideas y de las de tus afines, también en que se utilicen novedosas técnicas para educar a los niños y no tener que mentirles para que se porten bien. Es cierto que al igual que esta de moda el hombre sencillo, también lo está el sincero, siendo la sinceridad una virtud extraordinariamente buscada y valorada. Claro, que esta es una sociedad materialista, que te presenta continuos retos para no quedarte fuera de la misma, obligando a consumir esta o aquella marca, que te señala (incluso entre los niños, que pueden llegar a marginar cruelmente a quién no cumpla las reglas) si no llegas o no quieres llegar, ¿No es el escenario perfecto para mentir? Si no alcanzas el nivel, ¿No es más fácil mentir que sentirse derrotado, aunque el primer engañado seas tu mismo? Los libros de autoayuda que en sus orígenes hablaban de cómo hacerse rico y ser respetado, en el siglo XXI enfatizan en los problemas y carencias de la persona y no tanto en la de los bolsillos, ¿no tendrás tú algo que ver? Una persona sana, sin complejos, con autoestima, que se quiera…no se engaña ni engaña a los demás, y menos a su propio hijo. Es posible que los motivos de la mentira hayan cambiado un poco de acuerdo a la situación particular de la etapa que me ha tocado vivir y quizás que los seres humanos seamos patológicamente mentirosos, pero algo de razón tenías. Me despido, si cambias tu dirección actual me avisas. Saludos a Pedro.

Amadeo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Características ideales de un maestro y de un alumno



Maestro:


Características psicológicas:

Estable, constante, paciente, con inquietudes, seguro, previsor, responsable, tenaz, perspicaz, sacrificado, con personalidad, con carácter, justo, equilibrado, que se implique, perseverante, persistente, firme y flexible (según convenga), recto, correcto, fuerte, afanoso, infatigable, activo, incorruptible, moderado, bueno, sin complejos, autocrítico, crítico, optimista, con autoestima, valiente (todos los maestros lo son), digno, autocontrol, actitud, regular, positivo, maduro, astuto, íntegro, resuelto, sensato, transparente, desenvuelto, osado, entusiasta, motivado, agudo

Características pedagógico-educativas:

Instruido, instructor, preparado, serio (pero con sentido del humor), cumplidor, creativo, innovador, capaz, competente, protector, tutor, valedor, aplicado, dedicado, activo, estudioso, observador, director, guía, que ponga de su parte, que arrime el hombro, intuitivo, disciplinado, defensor (de los derechos y de la libertad de los niños), trabajador, que piense en el futuro de los niños mientras lucha día a día por ellos, ejemplar, directo, comprometido, moderno, práctico, pragmático, planificador, impecable, asesor, consejero, vigilante, sabio (lo que uno pueda ser), formador, aptitud, puntual, vocación, conocedor, dominador (de la materia y de las distintas situaciones posibles en el contexto del aula), educador, hábil, dispuesto, avispado, eficaz, con credibilidad, neutral y parcial (según la situación), previsor, sagaz, listo, inteligente (lo que la naturaleza o la providencia haya decidido para ti), vivo, oportuno, que se adapte, cooperador, analista, compensador (de desigualdades), perfeccionista (sin pasarse), progresista y conservador (según convenga), esmerado, diestro, ducho, facilitador, acompañante, experto, avezado, aprendiz (de lo que no sabe), aleccionador, motivador, docto (de lo que tiene que enseñar), procurador, admirable, acogedor, integrador, modelo, laborioso, movilizador, compañero

Características socio-humanas:

Amable, cercano, afable, amigable, sociable, limpio, aseado, ordenado, sensible, comprensivo, comunicativo, dialogante, compañero, generoso, libre, sincero, simpático, integro, leal, decente, decoroso, crítico, fiel (a sus principios), benévolo, agradable, educado, cuidadoso, considerado, diligente, delicado, activo (esta palabra está en varios apartados para resaltar su importancia), humano, amigo, honesto, honrado, hombre de bien, honorable, feliz, soñador, con ideales, respetuoso, tolerante, con valores, ético, cordial, con buena presencia, humilde, prudente, modesto, entregado, abierto, democrático, solidario, atento, cortés, gentil, tratable, alegre, conciliador, afectuoso, discreto, decoroso, verdadero, normal, persona, franco, noble, encantador

Características físicas: Todas. Las que le hayan tocado a cada uno.

Características “entrecomilladas”: Estas características van todas entre comillas, así si

escribo zorro, lo que quiero decir es “zorro”.

Zorro, auténtico, dictador(cuando hay que serlo de acuerdo a la situación), que se gane el pan, adiestrador, domador, entrenador, alimentador, transformador, patrón, encarrilador, encaminador, capitán de barco, conductor, constructor, mostrador, explicador, valorador, líder, libertador, jefe, caudillo, socializador, amaestrador, escuchador-confesor, pastor, deshinibidor, modificador...

Para terminar diría que un punto de mala leche y un punto de ternura (aunque desde mi experiencia de ocho años de entrenador de fútbol de niños- y algunas niñas- de edad comprendida entre los ocho y los doce años, he comprobado que el que haya disciplina y te tengan respeto es bueno, entiendo que debe combinarse con transmitir la sensación de estar con ellos. Deben sentirse apoyados y aprobados y saber que pueden contar contigo, antes que cualquier otra cosa. Una vez llegados a este punto, deben tener claro que no te pueden tomar el pelo, porque ellos lo intentarán tanteando la situación, y de la actitud que el maestro tenga, dependerá en gran medida el éxito o fracaso de la formación de los niños, en la etapa en la que a aquel le haya tocado ser responsable).

Hay algunos conceptos que podría estar indistintamente en uno u otro bloque. La elección siempre ha sido pensando que hablamos de un maestro, por lo que algunas características, en otras personas no encajarían en el bloque elegido y otras ni siquiera estarían en esta clasificación.

Alumno:


Aquí podría haber escrito otra retahíla de características ideales propias de un niño, para “fabricar” el alumno perfecto. Pues no lo voy a hacer por algunas razones:

La primera es que creo que sería un trabajo absurdo y costoso el copiar y pegar algunas de las características de los maestros y adaptar otras para crear el perfil idóneo. En segundo lugar pienso que nuestro alumno ideal es el que nos encontraremos en el aula. Cada uno con sus manías, costumbres, contextos familiares, contextos sociales, contextos culturales, problemas. De distintas nacionalidades y razas...Demasiada variedad y particularidades para seleccionar unas cualidades que sin duda serían excluyentes en algunos aspectos. La tercera es que si yo espero encontrarme un alumno feliz o si debo hacer todo lo posible para que los niños a mi cargo lo sean, es la cuestión que debemos formularnos, porque el que un alumno sea bueno depende más de nosotros que de ellos, porque ellos, son siempre buenos, pero felices y también libres, si no lo son, es porque alguien les ha privado de ese derecho, y situaciones como estas, deben ser objeto de nuestra atención para detectarlas, denunciarlas y luchar para que cambien. En caso de detectar un niño “demasiado feliz”, es decir, que les ruedan bien las cosas a ellos y sus familias económica y afectivamente lo que hay que procurar que el niño aprenda a valorar lo que tiene y que sea bueno con los compañeros que no tienen esa suerte, cosa difícil porque los niños son extremadamente egoístas, maravillosamente egoístas.

Conclusión: El mejor alumno/a es el que tenemos delante, sean como sean él y sus circunstancias. Ese es el ideal. Todos los niños son ideales y no tienen defectos, nosotros podemos hacer mucho para formarlos y así mejorar y cambiar su vida. Debemos mirar un poco más allá y pensar en mañana, el niño que hoy corre y grita y que a veces se comporta mal que algún día tiene que ser una persona adulta, libre y feliz.

Conclusión 2: aquí va la letra de una copla:

“Me gustan los niños que le voy a hacer, me gustan riendo llorando también, jugando con ellos me siento feliz, dejad que los niños se acerquen a mí...”El autor, no lo recuerdo exactamente, es Molina o Valderrama.

martes, 25 de noviembre de 2008

Nuestro Maestro


La importancia del papel de los maestros en el futuro de nuestra sociedad, nos obliga a exigir la excelencia en cada uno de ellos. Es indispensable una gran vocación educativa que permita un óptimo rendimiento en un trabajo realmente complejo y en ocasiones ingrato, pero generalmente enriquecedor y satisfactorio, que forma la base de lo que un día será el motor de todas las naciones de la Tierra. Aquellos hombres que dirigirán los designios del mundo en breves años, hoy necesitan una formación responsable en conocimientos teóricos y prácticos, así como una educación dirigida a potenciar y desarrollar las diversas capacidades intelectuales, físicas, afectivas, sociales, morales…

Para ser maestro no sólo hay que disponer de un título que lo acredite y aprobar unas oposiciones, ese es el camino técnico. El que piense que con dar clases cumpliendo un horario y posteriormente examinar y evaluar ha cumplido con su tarea, no tiene sitio en nuestra escuela. Una persona que decida asumir la responsabilidad de educar, tiene que ir mucho más allá.

Nadie dice que esto sea fácil, es enorme el sacrificio que requiere esta profesión, que además es poco reconocida y remunerada, es un camino lleno de incertidumbres y dificultades, que necesita mucha preparación y un máximo compromiso de los que se aventuren a acometerla. El premio es el más grande que una persona pueda recibir jamás, el ser participe de la formación de unos individuos como personas en la sociedad. ¿Vale la pena o no?

Una de las funciones que el maestro debe cumplir es la de fomentar el desarrollo de las cualidades creativas de cada uno de sus alumnos, así como el preparar las condiciones idóneas, para que cada uno de estos sea consciente de la realidad y no de una impuesta por el sistema, siendo una cuestión de máxima importancia, que de alguna manera les ayudará a ser individuos libres e independientes, preparados para ser unos miembros de la sociedad críticos y valientes y no meras comparsas de sus dirigentes.

Los niños necesitan de alguien que les cuente como es el mundo a su alrededor y que les enseñen a desenvolverse en el mismo, pero también necesitan que se les acompañe en este viaje, que se les oriente y se les avise de los peligros, ayudándoles a relacionarse con los demás y a desarrollar sus propios criterios.

Características personales y profesionales

Nuestro maestro debe ser antes que nada una persona que se cuide, sólo si él mismo se cuida, podrá hacer lo mismo con los demás.

Debe tener autoridad y hacerse de valer y de respetar por sus alumnos.

Debe ser una persona con valores intachables de comportamiento y humanidad, siendo el optimismo, la empatía y la amabilidad unos de los más visibles para conseguir contagiar a los demás de los mismos.

Tiene que ser solidario, dándolo todo en aras de conseguir sus objetivos educativos, los cuales conseguirá con grandes dosis de paciencia, con humildad, con la mayor entrega y también con bravura y valentía. En estos puntos anteriores el maestro es el ejemplo en el que se fijarán los niños, una referencia y un auténtico modelo a imitar, así como en otras de las virtudes éticas, de responsabilidad, de compromiso social y personal que serán asumidas e interpretadas por los alumnos que estarán a su cargo, para lo cual estas virtudes deberán estar fundamentadas en unos valores sólidos y sin fisuras, propios de una persona justa y con ideales. Serán ejemplos positivos de conducta que ayudarán a crecer y a formarse a sus alumnos.

Nuestro maestro será resistente a la frustración y a los contratiempos que previsiblemente intentarán abatirle.

En cuanto a su faceta como profesional es fundamental entender y gestionar la diversa realidad de esta sociedad multicultural y multicolor y ofrecer un trato de igualdad para todos sus alumnos, independientemente de su estatus social, ideas, raza, etnia, género…Debiendo el educador hacer hincapié en el refuerzo de los niños que por una u otra circunstancia necesiten ayuda, aunque para ello tenga que hacer un esfuerzo extra, fuera de su horario o clase, incluso negociando con las familias de los niños marginales para pedir la asistencia a clase o algún tipo de ayuda, para lo cual deberá procurar conocer al niño y a su entorno, así como los conocimientos que sus alumnos tienen sobre las materias que le permitirá percatarse de sus deficiencias para poder incidir sobre ellas aplicando la metodología que requiera cada alumno.

El maestro ideal tiene que tener espíritu de mejora y de constante formación, actualizando sus conocimientos y adecuándolos al espacio y el tiempo del entorno en el cual desarrolla sus clases, siendo prioritario la total comprensión de los nuevos métodos y tecnologías que facilitarán, completarán y mejorarán su tarea, aunque al principio suponga una contrariedad asimilar los nuevos conceptos y procedimientos por cuestiones de costumbre o comodidad. Todo es por el bien de los niños. En este punto tendrá la responsabilidad la administración de poner los medios y fomentar la renovación constante de los conocimientos y técnicas de los docentes con el fin de optimizar su preparación y por consiguiente su resultado en forma de mejor formación de los niños. Aquí citamos a Jacques Delors en su libro la educación encierra un tesoro: “a los docentes les concierne también este imperativo de actualizar los conocimientos y las competencias. Hay que organizar su vida profesional de tal forma que estén en condiciones, e incluso que tengan la obligación, de perfeccionar su arte y de aprovechar las experiencias realizadas en las distintas esferas de la vida económica, social y cultural. Esas posibilidades suelen preverse en las múltiples formas de vacaciones para educación o de permiso sabático. Deben ampliarse estas fórmulas mediante las oportunas adaptaciones al conjunto del personal docente”.

Nuestro maestro tiene que ser alguien capaz, creativo, inventivo, que sepa transmitir sus conocimientos, que sepa escuchar, pero sobre todo que sea democrático y que busque enseñar la verdad, con un punto de neutralidad en lo que se puede ser neutral, pero intransigente en las cuestiones donde él crea que los niños necesitarán una educación con un poco de parcialidad, por razones de tipo moral o humanitario por ejemplo. Cuando la conciencia le marque el fin de la neutralidad en ciertas cuestiones, procurará orientar al individuo hacia donde crea conveniente, en lugar de dejarle elegir a su libre albedrío.

Los maestros de nuestra escuela son libres y forman ciudadanos libres.

Es un motivo de orgullo el navegar en este barco, el de la enseñanza, donde unos valientes intentamos de alguna manera mejorar un mundo en constante evolución “atacando” directamente a los pilares que lo sostendrán en un futuro no muy lejano.

Yo, igual que el resto de los compañeros de nuestra clase, seguro, cumpliré con honor mi importante y trepidante misión, elegida por mi con toda la disposición y vocación del mundo.